“Descifrar las smart cities”, de Manu Fernández

Tras encontrarme con un libro de título sugerente, “Descifrar las smart cities”, resultado de la tesis universitaria de Manu Fernández, lo he comprado tras leer la muestra gratis para Kindle, con párrafos como los siguientes:

“No existe la smart city (SC) tal como se ha presentado en el discurso más establecido y que ha sido dominante en los últimos años. La consiguiente sensación de desilusión empieza a aparecer ante la frustración que genera un movimiento con tan pocos resultados prácticos”

“en un delicado contexto económico e institucional para las ciudades de nuestro entorno más cercano, la propuesta de la smart city ha sido acogida con un entusiamos mucho mayor que en otros lugares […], convirtiéndose en un recurso discursivo predominante como modelo urbano de solución a la crisis, especialmente en una de sus argumentaciones básicas, la eficiencia”

“La SC ha funcionado así como discurso-promesa para ofrecer una vía de salvación a la situación generalizada de depresión de las políticas y la financiación municipal en regiones que sufrían de un duro ajuste en sus expectativas.”

Ver pensamientos propios reflejados en otras mentes más pensantes, instruídas y científicas, reconforta.

Mejorar la eficiencia en servicios públicos municipales sí es posible gracias a tecnología “smart”, con sensórica y sistemas de información, pero no es más que una gestión digitalizada  ya avanzada en muchos otros ámbitos. Todavía sigue sin materializarse aquella promesa de la inteligencia automática, casi mágica, fundamentada en el big data y el machine learning. La “smart city” sigue siendo una etiqueta de discurso-promesa.

Anticipo una lectura apasionante.

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De la cultura del cemento a las inversiones rentables

En la época del cemento, toda ciudad anhelaba su Guggenheim y todo alcalde o alcaldesa sus tijeras cortando cintas. Nada mejor que una placa conmemorativa con su nombre en el nuevo y deslumbrante whatever.  Cuánto más grande, en coste y superficie, como el burro, mejor. Ande o no ande. Los euros de tod@s no son de nadie. Y todo nuevo whatever, por nuevo, es en potencia el mejor handerklander del mundo mundial. Nos situará en el mapa, nos verán desde la Luna. “Póngame usted cuarto y mitad de Guggenheim, o mejor, dos”. Ya pensaremos después en usos, gastos e ingresos. “¿Rentabilidad -económica, social y medioambiental-? ¿Sosteni-what? Pero hombre, ¿cuánto vale ser visto desde la Luna?”.

A los que la vida nos ha obligado a saber sumar y restar, porque al final de mes había que pagar sueldos, nos cuesta demasiado entender la cultura del cemento y su modelo de negocio: Construir infraestructuras sin evaluación pre ni post. “Humanizar” calles. Incrementar deuda hasta convertirla los intereses y amortización en la segunda o tercera partida en el presupuesto. Bajar impuestos, o al menos comprometerlo, para compensar la frustración. Cortar más cintas… Y en año electoral triplicar el gasto en prensa y publicidad para vestir al rey desnudo. “Somos un ejemplo de gestión: Un nuevo y flamante handerklander, n-cientas rehumanizadas aceras…” Y dos huevos duros.

Y con todo, la cultura del cemento no estaba muerta, estaba de parranda. Grandes gestores confían en volver a la decada pasada, como si fuera posible antes, ahora o nunca. ¿En qué medida mejora la sostenibilidad -económica, social y medioambiental- de una sociedad remozar aceras o inaugurar nuevas instalaciones sin asegurar siquiera el mantenimiento y uso de las ya existentes? “¿Rentabili-what? Si Pepito proyecta un handerklander de 100 millones, ¿cómo va a conformarse nuestra ciudadanía con uno de 20 o 30? Cállese usted la boca y acérqueme unas tijeras!” Si Pepito se tira de un puente… decía mi madre.

En las preocupaciones de la sociedad española recogidas mensualmente por el CIS, el pódium es: (1) paro, (2) corrupción y fraude, (3) economía. Las nuevas infraestructuras y las humazaciones de calles no permiten atajar esas preocupaciones. Sólo maquillan paro y economía, pero de forma temporal e insostenible, porque no generan recursos. El maquillaje nos hace vernos mejor ante el espejo, sí, y el cemento nos mantiene distraidos mientras llegan las siguientes elecciones. “¡Quiero portada a 3 columnas sobre la belleza del nuevo traje del rey (desnudo)!”

Lo bueno del ecologismo en estos días es que para mantener el equilibrio con el medio ambiente, debemos crear empleo y mejorar la economía. La sostenibilidad genera nuevos recursos. Su modelo de negocio es, valga la redundancia, sostenible, a través de inversiones rentables. A día de hoy, #noHayEconomíaSinEcología.

En un próximo post, citaré referencias de acciones sostenibles a nivel municipal, proyectos que generan nuevos recursos y empleo a través del ahorro y la eficiencia. Inversiones rentables económica, social y medioambientalmente. Menos handerklanders y más sentidiño. Stop cemento.

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Borrador “Sabes canto pagas polo lixo e por que?”

Dentro da partida de concienciación ambiental ligada ao contrato de lixo e limpeza viaria, temos a intención de enviar un cartaz informativo encetado na factura de auga, a cal chega a máis de 50.000 fogares e negocios en Compostela.

Os contidos do cartaz serían sobre a taxa do lixo, os costes e o porqué dos mesmos, con datos e mensaxes presentados a través de infografías. Un borrador dos contidos a continuación:

Cartaz “Sabes canto pagas polo lixo e por que?”

Sabes canto pagas pola recollida e o tratamento do lixo que xeras no teu domicilio?

Cada ano pagas 74,04 euros, o que supón 6,17 euros ao mes. Se superas os 10 metros cúbicos de consumo de auga tes que abonar un extra.

Sabes canto lle custa ao Concello este servizo?

En 2015 pagámoslle a Urbaser 3,7M€ pola recollida, a Sogama 2,9M€ polo tratamento, e a Viaqua 0,23M€ pola emisión de recibos e recadación do lixo. En total, custoulle ao Concello case 7M€.

Sabes como podemos reducir custos?

Moi fácil: o Concello paga polo lixo do contedor verde, e ingresa polo recollido nos contedores amárelo, azul e verde, sempre que neles haxa o tipo de residuo que ten que haber. Canto máis e mellor se utilicen os contedores de recollida selectiva, menos custará o servizo.

Sabes como che vai beneficiar a ti que o Concello reduza o gasto no servizo?

O que pagas pola recollida do lixo non é un imposto, é unha taxa. O seu obxectivo é únicamente cubrir o custo do servizo prestado. Así que se o Concello paga menos, vaiche cobrar menos, por lei.

Sabes que en Compostela temos moito que mellorar na recollida selectiva?

En Santiago depositamos menos dun 13 % dos residuos nos contedores de recollida selectiva. A obriga fixada pola Unión Europea para 2020 é do 50 por cento. Outras cidades xa case o conseguiron.

Polo peto e tamén polo medio ambiente, axúdasnos a que Compostela non se quede á cola?

Lembra: a recollida selectiva só ten vantaxes
Usa ben os contedores:
O amárelo para envases lixeiros e latas.
O azul para papel e cartón.
O iglú verde para o vidro.

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Smart city, del milagro de los panes y los peces

La smart city de los cuentos de hadas incluye la magia de la inteligencia autónoma. Combinando una cantidad ingente de datos provenientes de múltiples fuentes, la ciudad  mejoraría de forma automático-mágica la eficiencia de los servicios públicos y la calidad de vida de su ciudadanía. Receta de buzzwords:
Big data + sensorización + algoritmia + cloud =  milagro de los panes y los peces.

Líbreme el señor supremo de los 0’s y los 1’s de renegar de la palabrería tecnológica que traerá el paraíso prometido a la tierra. No seré yo quien niegue la evolución posible asociada a la inversión en tecnología. En cierto modo, me va el pan en ello. El lenguaje Klingon de n buzzwords por frase es mi idioma preferido, para algo tenía que servir aquella estancia en San Diego! Con todo, entre el coche volador del futuro y la carretilla de papeles del presente, existen múltiples estadíos intermedios. Para subir del primero al segundo, no hace falta un ascensor supersónico, ni el teletransporte del Enterprise.

Tras años de fantasía con etiquetas smart hasta en las cajas de cereales y ruedas de prensa prometiendo el Dorado, tras millones de euros invertidos en tecnología y plataformas para publicar datos sobre la calidad del aire en Twitter, empezamos a ver resultados tangibles asociados a la gestión y control de calidad de los servicios públicos en concesión.

En la privatización de servicios públicos, una administración local licita un contrato por 3-5-10 años, con unas cláusulas de servicio que ni puede ni sabe fiscalizar. El beneficio de la concesionaria se sustenta en el legítimo retorno del capital invertido, más el amplio margen de condiciones insatisfechas por las que nadie va a preguntar. Existe un gap entre lo que la concesionaria debería hacer según las condiciones contractuales, y lo que la administración local es capaz de verificar. En síntesis, la ineficacia de la administración se convierte en beneficio extra de la empresa concesionaria.

En este punto, es donde las aplicaciones verticales de las plataformas smart city pueden compensar la inversión. La sensorización de activos municipales y la automatización de la recogida de datos permite definir la prestación del servicio público en base a indicadores, por lo cual la empresa concesionaria cobraría por el servicio realmente realizado.

En una conversación de hace pocos días, un responsable municipal de un ayuntamiento similar a Santiago de Compostela, me contaba la receta aplicada en la contratación de recogida de residuos y limpieza viaria: Pliego de mejora continua con facturación variable en base a Indicadores cuantitativos, recogidos por sensores, y parte cualitativa bien/mal/regular para determinar el porcentaje de pago. Todo ello basado en un sistema smart city de mercado.
El resultado: Más de un 20% de ahorro sin tocar salarios. (Y un 20% de 9M€/año es mucho dinero en una ciudad de menos de 100.000 habs)

Con todo, la clave no es la tecnología -nunca lo es- sino contar con el liderazgo y el capital humano para: primero, elaborar un pliego válido y “a prueba de bombas”; segundo, gestionar la relación pre y post con los posibles prestadores del servicio; y por último, sistematizar el análisis de datos para capturar la eficiencia a beneficio de la ciudadanía.

Aún estamos lejos del futuro smart de cuentos de hadas, big data mediante, pero tenemos la oportunidad de dar el primer paso smart: Informatizar y sensorizar la prestación de servicios públicos, para transparentar y gestionar el pago en base a datos e indicadores.

Bienvenidos al futuro, póngame un milagro de panes y otro de peces.

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Smart city: Una visión de datos y ecologismo

El concepto smart city tenía todos los componentes que un representante público podría desear como bandera de marketing político: tecnología a borbotones, rebosante innovación y promesas de mágicas e inmediatas mejoras en la calidad de vida de sus conciudadanos y votantes. El SXXI por fin había llegado a las ciudades, y no habría representante que se precie que no hubiera querido surfear esa ola de modernidad digna de película.

A tener de los hechos, el Internet of Things (IoT) aplicado a las ciudades ha resultado un plato de cocción algo más lenta, a pesar de la olla exprés de las pasadas elecciones municipales. Sensorizar múltiples elementos de mobiliario urbano y recoger una cantidad ingente de datos en una plataforma no es, en sí mismo, algo que nos permita recuperar la inversión, ni mostrar mejoras inmediatas. Todo nuevo camino requiere, al menos, un paso atrás por cada dos hacia delante.

La relevancia de ser dueño de los datos

Cuando uno pregunta ingenuamente los ahorros y retornos en aquellas ciudades pioneras, además de espaldas cubiertas de flechas y evasivas, comparten promesas de futura eficiencia, basadas en el análisis de unos datos que antes eran propiedad de terceros.

A día de hoy, los principales servicios públicos a nivel local son gestionados, en general, por grandes concesionarias estatales: Agua, basuras, limpieza viaria, alumbrado público… Millones de euros adjudicados en pliegos al peso, repletos de condiciones de servicio que un ayuntamiento medio no tiene capacidad para medir ni fiscalizar.

La verdadera oportunidad del, en parte ya ajado, concepto de smart city es devolver la capacidad de control de los servicios públicos a sus verdaderos dueños: la ciudadanía. La propiedad de los datos permitirá modificar el modelo de relación con las concesionarias, evolucionando hacia el pago por prestación de servicios certificados basados en indicadores, recogidos y medidos de forma automática. En aquellos casos donde el servicio se remunicipalice, cambiaría el prestador, pero no el valor para el usuario.

Un caso de uso ecologista

Cuándo ha pasado el camión por mi calle a recoger la basura? Cada cuántos días se llena el contenedor de papel? Cuántas toneladas de residuos generamos y envíamos al gestor?

Más allá de ser capaz de responder a preguntas simples a través de la recogida automática de datos, apoyada en sensores, etiquetas RFID y otros inventos, el reto de la gestión de residuos sólidos urbanos (RSU) es doble:

  • Reducir el volumen de los residuos que se depositan en la bolsa negra, la fracción denomida restos, con un coste de gestión en Galicia de 80€/Tm, al cual hay que sumar el coste aún mayor de recogida.
  • Aumentar la cantidad y calidad de las fracciones reciclables: papel y cartón, vidrio, plásticos y envases, por los cuales en lugar de pagar, cobramos.

Nos capacita una plataforma de smart city para resolver estos retos? Por sí misma, no. La tecnología no va a lograr por arte de magia que el vecino del quinto consuma de forma responsable, ni que separe y deposite adecuadamente las fracciones.

Sin embargo, el poseer datos sobre qué vecindarios lo hacen mejor o peor, sí permitiría enfocar los esfuerzos de concienciación, pudiendo también premiar a aquellos que lo hagan bien… Cómo exactamente? Difícil saberlo a priori. Sin datos, no hay análisis posible.

La fórmula para la puesta en práctica se asemejería a la siguiente:

Datos + análisis + participación + corresponsabilidad = Sostenibilidad + ahorro

La inteligencia de una ciudad no es otra que la de todas y cada una de las personas que viven en ella. El verdadero reto es empoderar la inteligencia individual para convertirla en inteligencia colectiva, y utilizarla en pro del bien común.

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Todo cambio empieza por uno mismo

Hace 2 años escribía en este blog sobre los 3 héroes que cambiarán el mundo: votante, ciudadano y consumidor.

Todo cambio requiere esfuerzo. Para pasar de un estado en equilibrio A a un estado de equilibrio B, es necesario aplicar energía. No pain, no gain, rezaba un cartel de gimnasio al que iba. La fama cuesta, decía aquella instructora de Fama

Para aquellas personas que puedan sentirse motivadas con el ejemplo, porque todo es más fácil en compañía, comparto mis cambios como héroe consumidor, rutina y norma para mí desde hace 3 años.

  • Luz. La electricidad de casa la pagamos a la cooperativa de energías renovables Som Energía, igual que otras 22.000 socias.  “Apadrino” otros 4 contratos de familiares.
    • Coste extra: 100€ de participación como cooperativista, se recuperan si te vas.
    • Beneficios: Mismo precio, mejor servicio, 0 problemas. Mayor sostenibilidad social, económica y medioambiental.
  • Banca. Mi nómina, mi cuenta y mis tarjetas principales están en banca ética, Triodos.
  • Alimentación, supermercado. Un 30-40% de la compra mensual viene de una cooperativa de agricultura ecológia y comercio justo de Ourense, Daiquí.
    • Coste extra: Los productos ecológicos son algo más caros, dicen, aunque con una dieta sin carnes rojas, el coste de la cesta de la compra mensual baja.
    • Beneficio: Mayor sostenibilidad social y medioambiental. Productos cultivados a cientos y no miles de kilómetros. Mejor sabor. Pedido por internet, nos lo traen a casa.
  • Transporte. Uso mínimo del coche en el día a día. Cojo el bus o me doy un paseo de 2kms para ir a trabajar (en Zaragoza era usuario diario de BiZi y tranvía). A Vigo, Coruña y Pontevedra, en tren siempre que viajo solo.
    • Coste extra: Horarios restringidos por el transporte público.
    • Beneficio: Ahorro económico y menores emisiones CO2. Caminar es salud gratis.

Otras costumbres:

  • Beber agua del grifo, en casa y fuera. El agua embotellada ocasiona enormes costes medioambientales y económicos por su envasado y transporte. El agua es un bien común escaso, debemos cuidarlo.
  • Reducir al máximo el consumo de carnes rojas. La cría intensiva de ganado es extremedamente ineficiente, por sus requisitos de agua y terrenos para pasto. En casa no compramos ni cocinamos carnes rojas, sólo la consumimos fuera y de vez en cuando.
  • Subir y bajas por las escaleras, nada de ascensor. Vivimos en un cuarto. 4 pisos arriba y abajo un par de veces al día, implica ahorro energético, económico y vida saludable.

Cuando alguien se queja de la banca, le pregunto dónde guarda su dinero. Cuando lo hace de las eléctricas, a quién le paga la factura de la luz.

Menos palabras, más acción, mejores resultados. Todo cambio empieza por uno mismo.

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PSOE e PP son a mesma cousa

Unha das leccións aprendidas tras un mes e pouco no Concello de Santiago é que PSOE e PP son a mesma cousa, as súas propostas e intereses son idénticas, so cambian na forma de explicalo nos medios. 

Compostela Aberta (CA) foi a forza política máis votada nas eleccións de maio. No seu programa apostaba claramente pola Compostela Social, pola reducción da pobreza e da exclusión social, sendo un dos temas centrais da campaña a proposta da Rede Galega contra a Pobreza para Santiago:  Dobrar o investimento social, de 55€/hab/ano a 110€/hab/ano, chegando á media do resto de concellos galegos.

Cando nos vimos co PSOE de Paco Reyes o 4 de xuño, unha das súas 6 condicións para apoiar a investidura era incrementar x3 o gasto social. Ao PSOE non lle chegaba con dobralo, tal e como propuña CA, o PSOE esixía triplicalo: 160€/hab/ano en investimento social para 2019. Ah!, por fin volveron os socialistas? Non, era so un xesto de cara a galería, pura hipocresía (de pequenos a esto lle chamábamos “mentir”, pero non é unha palabra politicamente correcta).

En números gordos:

  • O orzamento do Concello de Santiago en 2015 é de 102M€ [1], sen incluir as empresas municipais.
  • O investimento social en 2015 suma 5M€ [2], case o 5% do orzamento municipal anual.
  • A proposta de CA e A Rede Galega contra a Pobreza implica dobrar o gasto social, é dicir,
    5M€ máis. O PSOE esixía, en teoría, elevalo en 10M€.

O PP e o PSOE son o mesmo. A diferencia limítase ao que contan nos medios:

O PP vai de cara, é dicir, venden a falsa recuperación económica para defender a baixada de impostos. Total, menos ingresos públicos, menos servizos públicos, máis negocio. O seus grandes éxitos de xestión inclúen depuradoras que non depuran (Ferrol) e hospitais públicos con servizos privados (Vigo). Son cabezóns, pero van de cara, cara o austericidio. Foinos tan ben coa estratexia austericida…

O PSOE esixe publicamente o aumento do gasto social, tripicalo, pero rebaixando os ingresos fiscais. Gastar 10M€ máis cada ano nun orzamento total de 102M€, pero ingresando menos. Claro…. Déixame revisar o meu libro de matemáticas de 2º de EGB, a ver onde saía a operación “multiplicación dos panes e dos peces”… Hipocresía, cinismo, disfrazados cunha flor na palabra socialistas.

Compostela é a cidade galega:

  • Con maior renda per cápita, con diferencia.
  • Con menor tipo de IBI de Galicia. Por exemplo, Vigo ten un tipo do 0,90, Santiago do 0,54.
  • Con menor inversión social per cápita de 6 das 7 cidades [3].

É normal que o PSOE se afundira nas eleccións de maio en Santiago. Para apostar polo neoliberalismo e o austericidio, a xente prefire votar aos profesionais do PP, polo menos van de cara. Sendo unha mala copia do PP, os socialistas de Santiago están abocados á irrelevancia electoral.

O problema é que as 18.000 persoas en risco de exclusión e pobreza, as persoas que máis sufriron os efectos da crise e as políticas de debilitamento dos servizos públicos, non poden esperar outros 4 anos por unha maioría absoluta de CA.

O bo de ter sido xerente e administrador de empresas durante 13 anos na miña vida profesional anterior, é que sei que os números non minten, minten as persoas. Esperaba algo máis dos socialistas e da súa suposta socialdemocracia. Pensaba que aprenderan a lección. Era un  inxenuo. Welcome to the jungle.

 

Links a datos públicos:

[1] Orzamento de ingresos previstos para 2015 (pdf)

[2] Orzamento de gasto social en 2015: Asistencia social primaria + UMAD (Unidade municipal atención á drogodependencia) + Atención á Muller + Atención a persoas migrantes

[3] Inversión social per cápita das 7 cidades, ano 2013: Lugo, 157 €/hab/ano; Ferrol, 109 €/hab/ano; A Coruña, 95€/hab/ano; Ourense 85€/hab/ano; Vigo, 67€/hab/ano; Santiago, 56 €/hab/ano; Pontevedra, 49€/hab/ano. 

 

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(Half) dozen words

  1. Vision (Ambition).
    Global vision, global ambition. A vision that customers/partners/staff can be in love with. Ambition that make us to be remembered. To Last in time.
  2. CEO (company Culture).
    “Boss” is a misunderstanding. To be a CEO is to serve everyone else. No space for ego is left. The CEO is the only one able by himself to build and/or spoil the company culture.
    We act as we see others acting, and we tend to look “up” searching for an example to follow.
  3. Positions (Accountability).
    Positions, roles are irrelevant. What matters is accountability for specific tasks.
    Don’t take your email signature too seriously. It will eventually change.
    CTO / COO / office manager / clerk / whatever.
  4. Team (Reputation).
    Team is the only relevant stuff. Always, like in a soccer team, there are 9’s and 2’s.
    What matters is to become something as a group. Our reputation will be closely tied to the brand, therefore to the team.
  5. Visibility (Future).
    We need to be seen, both as a company and as professionals. Whether we are in an open source gang or anything else. The most we publish, the most we share, the most transparent we are… the most we matter, the most we will be acknowledged and remembered.
  6. FUN (Life).
    Life is only one. It doesn’t exist the dual life. “Work” and “after work” is an illusion.
    To have fun also at work is not an option, it’s mandatory.
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Los 7 del patíbulo, la doble ex y La Urna Rota

7 ex-concejales del PP, condenados en primera instancia por prevaricación, han sido absueltos por la audiencia provincial. Habían aprobado el pago, con fondos públicos, de la defensa legal a otro concejal del PP imputado por tráfico de influencia, soborno y falsedad documental. Al primer juez le parecía delito, la instancia superior ha desautorizado su veredicto. Tal vez no sea delito, pero pagar con dinero de todos el abogado de un presunto corrupto, imputado en la operación Pokémon, es inaceptable.

La ex-concejal del PP en Santiago de Compostela y ex-portavoz del PP en el Parlamento de Galicia también ha recibido una noticia favorable: la fiscalía no aprecia delito de fraude ni tráfico de influencias. En una conversación telefónica publicada en prensa, se jactaba de inflar en 3.000 € un contrato para un empresario, también imputado en la operación Pokémon. De nuevo, podrá ser o no ser delito, aún falta que la sala se pronuncie sobre el informe del fiscal, pero es inaceptable.

Ahora exigen que se les pida perdón. Confunden responsabilidades penales con responsabilidades políticas. Intentan ocultar sus comportamientos con actos judiciales. Pagar la defensa de corruptos, o jactarse por teléfono de hinchar facturas, todo regado con fondos públicos, son actuaciones inaceptables en representantes electos, escandalosas. Deberían incapacitar a estas personas para optar de nuevo a gestionar fondos públicos.

¿Por qué la corrupción está tan arraigada en España? Algunas respuestas de “La urna rota”, el libro de Politikon:

“Es más sencillo establecer un acuerdo tácito de corrupción cuando el número de ojos que supervisan la tarea de los gobernantes es más reducido. Los controles y auditoría a que se ven sometidos los municipios pequeños y medianos son mucho menos exigentes que la atención que se presta a las cuentas de un ministerio”

“La evidencia empírica nos sugiere de forma clara que los sistemas donde los políticos electos tienen más libertad a la hora de contratar personal de forma arbitraria son aquellos donde más frecuente es la corrupción”

“la falta de tejido asociativo, de participación política en España, lleva aparejado un coste: básicamente, la falta de una fiscalización vertical”

Siniestro Total cantaba aquello de “la sociedad es la culpable, y a ti te encontré en la calle”. Sólo una sociedad movilizada y vigilante, participativa y corresponsabilizada en la gestión de la cosa pública, puede cambiar el sistema y los comportamientos de sus representantes electos.

¿Podemos cambiarlo a corto plazo? ¿Hay solución? También de “La urna rota”:

“El principal incentivo que un político tiene para mantener su honestidad es la posibilidad de perder las elecciones”

Si el PP vuelve a ganar las elecciones en Santiago de Compostela, la sociedad habrá emitido su veredicto: Carta blanca,  luz verde a otros 4 años de corrupción y vergüenza.

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La incertidumbre

De cuando en cuando, uno tiene la oportunidad y el arrojo de enfrentar su alma al espejo invisible de la imaginación y reflexionar sobre aquello que le define. Ante un debate semántico, de significados y palabras, algunas se erigen de forma destacada para componer naturaleza, ideología o creencias. Superan la barrera de la indiferencia y permanecen, flotando, a la vista, fijadas por tiempo variable en el totum revolutum de las ideas pendientes, a la espera de ser plasmadas de una u otra forma antes de ceder su vigencia a las siguientes.

La vida es incertidumbre. Esta afirmación tan simple puede servir de base para categorizar personas. Están aquellas que lo asumen, pero encapsulan la realidad para mostrarse a sí mismos como únicas dueñas de su mañana, en un envoltorio de rutinas y repeticiones capaces de sugestionar y dulcificar su experiencia en el mundo. Otras, por contra, reconocen la imposibilidad de prever el mañana y se obligan a ser flexibles, hasta el punto de desaprender para ser capaces de enfrentar los imprevistos como norma y no como tragedia.

Ni mejores ni peores, y con un sinfín de matices entre los extremos, dentro de la segunda categoría situaría a las personas ligadas a la inversión del llamado “capital riesgo”. De 2 artículos recientes, me gustaría rescatar declaraciones propias de filósofos y literatos, tan válidas sobre las start-ups como sobre la propia vida:

Luis Martín Cabiedes, filósofo de formación y venture capitalist: “Estamos en lo que académicamente llamamos entornos de incertidumbre irreductible: no sabemos lo que va a ocurrir en el futuro y hay que disfrutar con ello”

Paul Graham, programmer, writer and investor: Instead of trying to point yourself in the right direction, admit you have no idea what the right direction is, and try instead to be super sensitive to the winds of change” 

A algunas personas nos hace falta abrazar la incertidumbre para no volvernos locos, y tal vez sea esa seguridad del cambio constante, y su promesa de esperanza, lo que realmente nos mantiene cuerdos.

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