(Half) dozen words

  1. Vision (Ambition).
    Global vision, global ambition. A vision that customers/partners/staff can be in love with. Ambition that make us to be remembered. To Last in time.
  2. CEO (company Culture).
    “Boss” is a misunderstanding. To be a CEO is to serve everyone else. No space for ego is left. The CEO is the only one able by himself to build and/or spoil the company culture.
    We act as we see others acting, and we tend to look “up” searching for an example to follow.
  3. Positions (Accountability).
    Positions, roles are irrelevant. What matters is accountability for specific tasks.
    Don’t take your email signature too seriously. It will eventually change.
    CTO / COO / office manager / clerk / whatever.
  4. Team (Reputation).
    Team is the only relevant stuff. Always, like in a soccer team, there are 9’s and 2’s.
    What matters is to become something as a group. Our reputation will be closely tied to the brand, therefore to the team.
  5. Visibility (Future).
    We need to be seen, both as a company and as professionals. Whether we are in an open source gang or anything else. The most we publish, the most we share, the most transparent we are… the most we matter, the most we will be acknowledged and remembered.
  6. FUN (Life).
    Life is only one. It doesn’t exist the dual life. “Work” and “after work” is an illusion.
    To have fun also at work is not an option, it’s mandatory.
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Los 7 del patíbulo, la doble ex y La Urna Rota

7 ex-concejales del PP, condenados en primera instancia por prevaricación, han sido absueltos por la audiencia provincial. Habían aprobado el pago, con fondos públicos, de la defensa legal a otro concejal del PP imputado por tráfico de influencia, soborno y falsedad documental. Al primer juez le parecía delito, la instancia superior ha desautorizado su veredicto. Tal vez no sea delito, pero pagar con dinero de todos el abogado de un presunto corrupto, imputado en la operación Pokémon, es inaceptable.

La ex-concejal del PP en Santiago de Compostela y ex-portavoz del PP en el Parlamento de Galicia también ha recibido una noticia favorable: la fiscalía no aprecia delito de fraude ni tráfico de influencias. En una conversación telefónica publicada en prensa, se jactaba de inflar en 3.000 € un contrato para un empresario, también imputado en la operación Pokémon. De nuevo, podrá ser o no ser delito, aún falta que la sala se pronuncie sobre el informe del fiscal, pero es inaceptable.

Ahora exigen que se les pida perdón. Confunden responsabilidades penales con responsabilidades políticas. Intentan ocultar sus comportamientos con actos judiciales. Pagar la defensa de corruptos, o jactarse por teléfono de hinchar facturas, todo regado con fondos públicos, son actuaciones inaceptables en representantes electos, escandalosas. Deberían incapacitar a estas personas para optar de nuevo a gestionar fondos públicos.

¿Por qué la corrupción está tan arraigada en España? Algunas respuestas de “La urna rota”, el libro de Politikon:

“Es más sencillo establecer un acuerdo tácito de corrupción cuando el número de ojos que supervisan la tarea de los gobernantes es más reducido. Los controles y auditoría a que se ven sometidos los municipios pequeños y medianos son mucho menos exigentes que la atención que se presta a las cuentas de un ministerio”

“La evidencia empírica nos sugiere de forma clara que los sistemas donde los políticos electos tienen más libertad a la hora de contratar personal de forma arbitraria son aquellos donde más frecuente es la corrupción”

“la falta de tejido asociativo, de participación política en España, lleva aparejado un coste: básicamente, la falta de una fiscalización vertical”

Siniestro Total cantaba aquello de “la sociedad es la culpable, y a ti te encontré en la calle”. Sólo una sociedad movilizada y vigilante, participativa y corresponsabilizada en la gestión de la cosa pública, puede cambiar el sistema y los comportamientos de sus representantes electos.

¿Podemos cambiarlo a corto plazo? ¿Hay solución? También de “La urna rota”:

“El principal incentivo que un político tiene para mantener su honestidad es la posibilidad de perder las elecciones”

Si el PP vuelve a ganar las elecciones en Santiago de Compostela, la sociedad habrá emitido su veredicto: Carta blanca,  luz verde a otros 4 años de corrupción y vergüenza.

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La incertidumbre

De cuando en cuando, uno tiene la oportunidad y el arrojo de enfrentar su alma al espejo invisible de la imaginación y reflexionar sobre aquello que le define. Ante un debate semántico, de significados y palabras, algunas se erigen de forma destacada para componer naturaleza, ideología o creencias. Superan la barrera de la indiferencia y permanecen, flotando, a la vista, fijadas por tiempo variable en el totum revolutum de las ideas pendientes, a la espera de ser plasmadas de una u otra forma antes de ceder su vigencia a las siguientes.

La vida es incertidumbre. Esta afirmación tan simple puede servir de base para categorizar personas. Están aquellas que lo asumen, pero encapsulan la realidad para mostrarse a sí mismos como únicas dueñas de su mañana, en un envoltorio de rutinas y repeticiones capaces de sugestionar y dulcificar su experiencia en el mundo. Otras, por contra, reconocen la imposibilidad de prever el mañana y se obligan a ser flexibles, hasta el punto de desaprender para ser capaces de enfrentar los imprevistos como norma y no como tragedia.

Ni mejores ni peores, y con un sinfín de matices entre los extremos, dentro de la segunda categoría situaría a las personas ligadas a la inversión del llamado “capital riesgo”. De 2 artículos recientes, me gustaría rescatar declaraciones propias de filósofos y literatos, tan válidas sobre las start-ups como sobre la propia vida:

Luis Martín Cabiedes, filósofo de formación y venture capitalist: “Estamos en lo que académicamente llamamos entornos de incertidumbre irreductible: no sabemos lo que va a ocurrir en el futuro y hay que disfrutar con ello”

Paul Graham, programmer, writer and investor: Instead of trying to point yourself in the right direction, admit you have no idea what the right direction is, and try instead to be super sensitive to the winds of change” 

A algunas personas nos hace falta abrazar la incertidumbre para no volvernos locos, y tal vez sea esa seguridad del cambio constante, y su promesa de esperanza, lo que realmente nos mantiene cuerdos.

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Recortes y notas sobre “España 3.0″ de Javier Santiso

Libro “España 3.0″ de Javier Santiso, algunos recortes y notas personales:

“Tenemos que apostar por la educación (de calidad), la innovación (de verdad), la digitalización y la internacionalización” – Líneas estratégicas de país, con la relevante novedad de la digitalización sumada a las apuestas habituales.

“dieceséis de los treintacinco presidentes del Ibex 35 tienen sesenta y cinco años de edad o más” – Falta de renovación en el liderazgo, obsesión por mantener sillón y poder, en el sector corporativo de las grandes empresas patrias. La innovación se da con mayor frecuencia entre personas más jóvenes, por lo que el liderazgo de los mayores lastra el potencial de innovación.

“Las calles de Madrid […] siguen plagadas de nombres de generales y de militares (más de 350 para algo menos de diez mil calles, sólo en la capital), ¿por qué no cambiarlas por nombres de científicos o empresarios?” – Medida para modificar los ejemplos sociales de liderazgo y éxito, equilibrando las figuras del deporte con científicos y empresarios como ejemplos a imitar.

“Por su posición geográfica, nuestro país debería registerse por el huso horario del meridiano de Greenwich” […] “En España el 65 por ciento de la población se va a la cama después de la medionaoche, uno de los peores registros del mundo” – Adecuación de usos y horarios a Europa, acercando nuestro huso solar al huso horario. Dormir más y trabajar menos horas.

“Si tanto nos preocupa la Marca España, deberíamos entonces dejar de ordeñar la vaca del turismo como si no hubiera mañana. Quizá sobren un millón de turistas” – Descarta el sector de turismo como mito de recuperación económica, con una apuesta por menor volumen con mayor calidad.

“Salvo Corea del Sur, no hay prácticamente ningún otro país que se haya transformado tan rápidamente como lo ha hecho España en las últimas décadas del siglo pasado” – Israel y Corea del Sur como ejemplos de apuesta por la innovación y la digitalización, replicables por España.

“tan pronto un estudiante de cualquier de los tres principales MBA ya mencionados (IESE, ESADE o IE Business School), reciba su diploma le daríamos un permiso de trabajo y visado para cinco años” – Captación de talento internacional como fuerza de trabajo y emprendimiento, apalancado en el liderazgo de las 3 escuelas MBA españolas situadas en el top 20 mundial, cuyo 90% de alumnos es extranjero.

“un sistema de veinte centros de alto rendimiento educativo, con 250 alumnos cada uno, repartidos en cinco cursos, tendría un coste adicional de 45 millones de euros anuales” – Apuesta por selección y promoción de élites intelectuales en eduación secundaria, tomando como ejemplo los centros de alto rendimiento deportivo.

“Volver a construir casas no procede. Tampoco bastará con recibir más turistas. Estos modelos están exhaustos” […] “el modelo de crecimiento de bajo coste, a base de servicios, de turismo y de ladrillo, no es suficiente para generar empleo de calidad y densidad” – Desmitifica los sectores pujantes de la economía española antes de la crisis, construcción y turismo, como prioridades de presente o futuro. Aún siendo sectores intensivos en empleo, nos condenan a un gap de productividad y renta per cápita con respecto a países más industrializados.

“Internacionalización: una vicepresidencia para impulsar el país” […] “Dedicaría el grueso de tu tiempo a sentarse con presidentes y consejeros delegados en Latinoamérica, Norteamérica, Asia y Europa, para convencerles de asentar sus sedes corporativas en España, acometer inversiones y crear centros de innovación y tecnología. De esta persona dependería también todas las agencias de innovación y financiación del país: ENISA, CDTI, ICO. Apalancaríamos ese capital con esquemas imaginativos, creando joint ventures con fondos soberanos y auspiciando fondos bilaterales” – Figura corporativa de VP of Global Business Development, o vicepresidente de internacionalización a nivel de Estado, con galones para negociar con multinacionales y fondos soberanos, liderando también la gestión de fondos públicos destinados a inversión. Profesionalizaría y concentraría a nivel político una función actualmente dividida entre el Presidente, el Ministro de Exteriores y múltiples organismos de promoción exterior.

“quizás ha llegado el momento para España de convertirse en el puente de Latinoamérica hacia Europa – y no únicamente en el de Europa hacia Latinoamérica” – Interesante apuente en cuanto a cómo están cambiando los pesos relativos y dirección de los flujos de inversión de la geopolítica mundial. Latam vuelve a ser un destino laboral y también fuente de financiación, con ejemplos recientes como la compra de las cajas gallegas por parte del venezolano Bancomer, o la entrada en el capital de los astilleros vigueses de Barreras por parte de la compañía pública petrolera del Gobierno de México.

“no nos engañemos: las startups no salvarán el país, no nos salvarán del paro masivo” […] “Las startups no salvarán España si por ello entendemos que resolveran el problema del paro” – Reality check. Las startups son de elevada productividad y baja intensidad en empleo.

“Los hábitos importan. Si queremos cambiar el país, también habrá que cambiar de comportamientos y hábitos personales, profesionales e institucionales” […] “Cambiar los comportamientos lleva más tiempo que cambiar las leyes” – Toda gran revolución comienza cambiando las pequeñas cosas de nosotros necesarias para dar el primer paso. Paciencia y voluntad.

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Buen vivir y cambio climático, la “casta” de EQUO

Durante la II Asamblea Federal de EQUO, celebrada en Madrid el pasado fin de semana, participé en las sesiones presenciales del grupo de trabajo sobre la ponencia política -estrategia del partido los próximos 2 años-, cuyo resumen y conclusiones fueron publicados en la web (pdf) tras su aprobación en plenario.

A destacar, varias discusiones semánticas, sobre si emplear unas u otras palabras, para difundir objetivos y con consecuencias sobre la comunicación. ¿Es mejor utilizar términos conocidos, o vale la pena optar por un mensaje más sofisticado?

Con seguridad, lo primero es más eficaz. La “casta” de Podemos es un buen ejemplo de término protesta, exitoso por ser capaz de resumir de forma sencilla una posición contraria a la élite política actual, entendida y compartida por una mayoría.

Siguiendo esta línea, aunque jugando en la liga fácil de vender, difícil de comprar, en EQUO optamos por la vigencia mediática del término “cambio climático” -presente en los medios durante los últimos meses, debido a la situación de tragedia medioambiental a la que nos enfrentamos-, de forma prioritaria sobre “cambio global“, más preciso pero menos conocido.

Por otro lado, el debate más extenso se originó alrededor de la utilización o no del término “buen vivir“, desconocido para el gran público. Y finalmente se impuso, llegando al título de la ponencia:

EQUO ante los retos de hoy y mañana: equidad, sostenibilidad y democracia.
Un modelo para el “buen vivir”

¿Por qué el riesgo -o la ingenuidad, dirían algunos- de sustentar la estrategia política en un concepto tan poco conocido?

En primer lugar, “buen vivir” se refiere a “satisfacer las necesidades de una vida digna, en consonancia con los límites del planeta”. O dicho de otro modo, una existencia sostenible en un planeta con recursos finitos. ¿Acaso no es de sentido común?

En segundo lugar, EQUO tiene como misión la creación de un espacio político verde en España, equivalente al de otros países europeas con mayor conciencia medioambiental. En ocasiones, para generar espacios nuevos deben utilizarse términos nuevos, capaces de explicar el sentido de la necesidad en sí misma.

Por último, el “buen vivir”, como concepto, mejora a mi juicio otros menos afortunados como “decrecentismo” o “antiproductivismo”. EQUO es ecología política, y ello implica ser capaces de alejarse de la dialéctica izquierda-derecha (Estado vs mercado, individuo vs colectivo), y ser capaces de explicar la validez y necesidad de un nuevo eje: productivismo vs sostenibilidad.

Ser pioneros en la utilización de algunos términos puede llenar nuestra espalda de flechas, como la de aquellos aventureros recién llegados al Oeste, o quizás reforzarnos como los abanderados del cambio necesario, hacia el sentido común de un desarrollo sostenible. El “buen vivir” es una apuesta, con el riesgo inherente de toda apuesta, pero coherente y lógica.

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La responsabilidad, Podemos y la España de los validos

En un entrevista del pasado junio en Público, Monedero -el llamado Alfonso Guerra de Podemos-,  venía a decir que no se atrevía a reprochar con dureza a la ciudadanía su inacción cuando la cosa “iba bien”, a mediados de la primera década de este siglo. Las personas al borde la pobreza no eran el 24%, sino el 18%, pero como a la mayoría nos iba bien, podían robar unos y otros, y los demás tan felices.

“Yo me siento un regañón, como Anguita, pero no digo no hagas esto, o no hagas esto otro. Yo soy muy cuidadoso en mis charlas. A la gente le digo: cuando nos iba muy bien, cuando Curro veraneaba en el Caribe, aquí había 8 millones de pobres. Y lo dejó ahí” – [Monedero, en Público, junio 2014]

Monedero sabía que exigir responsabilidad y autocrítica a la colectividad, en política, no era ni es recomendable. La crítica cuesta votos, porque no nos gusta que nos recuerden que también hemos tenido parte de culpa, por acción o inacción. Es más cómodo pensar que el único culpable es otro: el político, el banquero, el adinerado…

“Confiamos en ellos y nos traicionaron”. “Les otorgamos la responsabilidad y no estuvieron a la altura”. “Debían gestionar el bien común y lo convirtieron en el suyo propio”. Aún aceptando la validez parcial de estas protestas quejumbrosas, ¿dónde estábamos nosotros cuando todo eso pasaba?

En un evento público este recién finalizado viernes, con organizaciones y partidos “de izquierda”, probablemente por despiste, pudo escucharse a un potencial candidato a algo, afirmando que todos somos en parte responsables de la situación actual.

“Saquemos la lectura correcta. Ellos no son mejores que nosotros, Y otra lectura más. **Todos somos responsables, en una u otra medida**.  La resignación en España ha sido política de Estado. ¿Por qué hemos dejado que nos gobiernen mediocres? Nos gobiernan mediocres porque nos hicimos mediocres” [Monedero, evento público en Asturias, 24 octubre 2014]

Generalizar la culpa y convertir en responsables a todos y cada uno es la estrategia del culpable astuto, la de aquél que pretende exparcir la responsabilidad hasta el punto de hacerla inapreciable. Si todos somos culpables, nadie lo es. Sin culpables, no hay castigo. Sin castigo, no hay motivo para mejorar conducta. Y con el mismo comportamiento y los mismos vicios, la rueda de la historia vuelve a girar con suma probabilidad de repetirse.

Siendo el que suscribe consciente del riesgo de este argumento, el de la responsabilidad -y por tanto culpabilidad- compartida, me reafirmo: Todos somos responsables, en una u otra medida, como decía Monedero. Tal vez él siendo consciente de que sin ahondar en ello, esa regañina será pasada por alto y no tendrá consecuencia electoral alguna.

Ciertamente, repito, la responsabilidad ha sido compartida, pero bien es cierto, el castigo ha sido tremendamente desigual: Unos han perdido sus hogares, otros piden en la calle o rebuscan en la basura… Y aquellos que actuaban como validos de la ciudadanía, consejeros de cajas o ex-ministros, se han jubilado sin renunciar a un ápice de sus millonarias costumbres.

La España de los validos, aquella donde los Austrias, por falta de capacidad o interés, elegían a un favorito para ejercer el poder en su lugar, mientras ellos se dedicaban al disfrute banal y desenfadado, es la España en la que hemos vivido los últimos años. Ante el riesgo de generalizar la culpa y no poder nombrar a los culpables, se contrapone el riesgo -mayor, más grave si cabe, trágico- de repetir la historia.

Como sociedad, delegamos nuestras responsabilidades en los profesionales de los partidos, para disfrutar de la vida de espaldas a la política y la gestión de la cosa pública. Exigiendo resultados rápidos, sin analizar ni querer conocer el cómo. Disfrutando de la vida cual cigarra social, y dando por sentado que el Estado se encargaría de proveer en cualquier circunstancia, olvidando que el Estado somos nosotros.

Y tras vivir la dolce vita sin responsabilidad política, al modo de los Austrias -como si todos fuéramos reyes en nuestra casa, la del felpudo Ikea que así lo atestigua-, nos despertamos abruptamente para descubrir que nuestros validos nos la habían jugado.

Debemos reconocerle a Podemos -como representante más mediático de otros movimientos anteriores y posteriores-, el haber sido capaces de despertar conciencias. Citando palabras de Pablo Iglesias: “La política, o la haces o te la hacen“. Y muchos parecen haber recogido el testigo.

Y sin embargo, el escéptico en mi interior todavía no puede discernir si esta sociedad está dispuesta por fin a corresponsabilizarse de la cosa pública, o sólo está buscando a través de Podemos un nuevo valido, para cederle el poder y volver a su dolce vita.

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Mi oreja, la vi pasar corriendo

Policía Nacional, dígame.

Verá, les llamo sobre la muchacha, la del parque, lo he escuchado en la radio…

¿Puede aportar alguna información al respecto?

Efectivamente, sí. La vi pasar, corriendo, por la calle. Iba muy rápido, tal vez escapando de alguien. Aunque vestía con pantalón corto, zapatillas rosas, de esas de moda -supinador o pronador, no lo tengo claro- y camiseta de manga corta y color indescriptible. Y también llevaba puestos unos cascos, azules. Ahora que lo pienso, quizás sólo corría por afición, una enferma del running

¿Dónde y a qué hora la vio usted?

Dónde, en la calle, ya se lo he dicho. La hora, no lo sé, era de día. A pesar de las nubes y la falta de luz habitual de esta época, estaba despierto. Así que deduzco que era de día… En todo caso, todo esto es irrelevante. Lo importante es lo que pasó después.

La seguí. No fue fácil, ya le he dicho que iba muy rápido. Le gritaba para que parase, pero no me hacía caso, no me oía supongo. Corrí un buen rato tras ella. Por momentos, mi corazón me rebotaba en el pecho como si fuera a escaparse, corriendo también, o a saltos. La verdad, no estoy en buena forma… Por suerte, cuando estaba a punto de rendirme, ella se detuvo. Apoyaba las manos en las rodillas, jadeando con fuerza.

Después, recuperé mi oreja.

¿Cómo dice?

Sí, mi oreja. Por eso les llamaba. Al principio, se lo pedí amablemente. Bueno, lo intenté. Me costaba horrores hablar, me faltaba la respiración y mi corazón seguía latiendo a un ritmo tal que apenas podía articular palabra. Aquel pum-pum-pum me ahogaba, a mí y al sonido de mi propia voz.

Ella me miraba raro, diría que con una mezcla de desconfianza y extrañeza. Ya con más aire, insistí, aunque agarrándola del brazo con firmeza para que no echase a correr, no podría repetir la carrera. Mi corazón… Y se lo dije. Debía devolverme mi oreja.

Tras tantos años viviendo con ella, apoyándola sobre la almohada, acercándole el móvil, limpiándole la cera, viéndola en el espejo al afeitarme, en los selfies… Mi oreja, la vi pasar corriendo, pero era la mía, sin ninguna duda, la derecha. No podía dejarla escapar.

Para eso les llamaba. La oreja que tal vez le falte a la muchacha del parque, la tengo yo.

Está usted como un cencerro. ¿Se trata de una broma?

La verdad, no es la primera vez que me lo dicen.

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Comentarios sobre “Adiós al crecimiento”

El libro “Adiós al crecimiento”, escrito a 6 manos por Jean Gadrey, Florent Marcellesi y Borja Barragué, plantea una tesis sencilla: El crecimiento económico (del Producto Interior Bruto o PIB) ha sido comunmente aceptado como la solución universal a todos los problemas, pero en realidad es parte del problema, no de la solución.

Concuerdo con la tesis. El crecimiento del PIB ha sido una religión a la que se ha pretendido convertirnos. Ha prevalecido como el indicador más relevante en cualquier noticiario televisivo. Más PIB, mejor, se repite y se da por supuesto. Sin embargo, el PIB no mide el bienestar de una sociedad, es evidente, es un indicador monetario. El tamaño de la tarta puede crecer, y la tarta repartirse de forma desigual, o cocinarse con ingredientes perjudiciales… Más PIB no es mejor ni peor, es más PIB.

Necesitamos nuevos indicadores. Y aquí llega una primera desazón. El indicador estrella de Naciones Unidas, el IDH o Índice de Desarrollo Humano, muestra una altísima correlación con el PIB per cápita por países.  ¿Tesis desmontada nada más empezar?

Todavía no. En salud y educación, a partir de cierto umbral (bajo) de PIB, desaparece la correlación. Según el libro, por encima de 1/3 y 2/3 del PIB per cápita de España, pueden alcanzarse los mismos resultados sin mayor riqueza económica. Es decir, el PIB per cápita influye en el bienestar, pero sólo parcialmente, sólo hasta superar un determinado umbral.

Superada narrativamente esta aparente contradicción, llega la sorpresa, el capítulo “El crecimiento verde, utopía cientificista”. ¿¡Cómo!? Parece que las 6 manos no se pusieran de acuerdo. El capítulo resulta, a mi entender, incoherente con respecto al resto del libro. No soy capaz de encajar las críticas a la economía verde y la “tecnociencia”. Mejor o peor explicado, este capítulo parece un retal encajado sin armonía en un libro ya de por sí complejo de comunicar. Emborrona el mensaje, confunde al lector. La sociedad post-crecimiento se apoya también en la evolución necesaria de la técnica, de la tecnología.

De vuelta al redil, secundo: “ante este panorama de desigualdad estructural, se puede, sin crecimiento económico, mejorar mucho la vida de las familias de bajo poder adquisitivo, mediante la redistribución de los ingresos”. Por supuesto, opino, el problema no es tanto de recursos, sino de reparto. La escasez es en parte una invención para justificar y sostener la creciente desigualdad.

Y avanzamos hacia el concepto de productividad, perjudicado en una sociedad post-crecimiento, ya que según reza: “en los próximos decenios habrá que movilizar mucho trabajo, para producir, sin progresión global de las cantidades (sin crecimiento), bienes y servicios “limpios” y verdes”. Y de nuevo, apoyo la tesis de la necesidad de producir mejor, que no más (unidades). La importancia de lo cualitativo, frente a lo cuantitativo, en términos sociales y ecológicos.

El Planeta es finito, lo sabemos aunque no queramos asumirlo, porque supondría reconocer una culpa y un futuro castigo. Tal y como afirma el libro: “sobredesarrollo en el Norte y subdesarrollo en el Sur son dos caras de la misma moneda. […] es simplemente imposible, ecológicamente hablando, que el Sur pueda seguir y alcanzar algún día un modelo y nivel de desarrollo equivalente al del Norte”. Somos en parte culpables de la situación en el Sur, y  debemos asumir que, el modelo actual, es simplemente insostenible. Debemos cambiar.

Finalizo con la aseveración realizada cada vez por los activistas políticos ecologistas, al referir la crisis. La crisis es triple: financiera, social y ecológica. Y como reza el libro: “El gran cambio de dirección […] implica una economía al servicio de una sociedad sostenible en todos los planos: ecológico, social, financiero y económico, pero también democrático

En resumen, el libro me ha resultado útil, clarificador con respecto a mis propias convicciones, aunque difícil de seguir en ocasiones, como hecho de retales, sacrificando consistencia tal vez por el hecho de haber sido escrito por 3 autores.

El futuro está por construír. Tenemos la convición de que no será, por imposible, como el presente; y la esperanza, por necesaria, de que seamos capaces de encontrar un camino compatible con nuestra sociedad.

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Obligación, según el hijo de la ex de Pujol

¿Qué es “hacer lo correcto”? Algunos dirán que es subjetivo, dependiente del contexto. Yo afirmo que, casi siempre, “hacer lo correcto” es una decisión objetiva y evidente. Lo hacemos o no, elegimos entre “lo correcto” o cualquier alternativa, dependiendo de nuestra ética personal y valentía.

“Mi hijo me dice que hable, que es un delicuente y es mi obligación… que nos ha robado a todos los catalanes”

El texto es de un SMS de Victoria Álvarez, la ex del primogénico de Jordi Pujol, el correo familiar de maletas con dinero negro hacia Andorra y el más allá fiscal.

En respuesta a Jorge Moragas, jefe de gabinete de Rajoy y del PP, Victoria citaba a su hijo. “Es mi obligación…” le decía. Y ella se dejaba seducir, tal vez, por los intereses de España y los halagos del popular Moragas a su acción, digna de un monumento.

Probablemente, antes de declarar ante la policía y denunciar públicamente la corrupción del clan Pujol, mafiosos envueltos en capa de súper héroes del catalanismo, herededores de los prohombres que trajeron la democracia; Victoria, sopesaba las consecuencias de enfrentarse al poder y sus acólitos, estómagos agradecidos.

Las alcantarillas de un legado de años de dictadura y la naturaleza del ser humano, pragmático instinto de supervivencia, enfrentadas a la opinión de un hijo cualquiera, capaz de recordarle a la actriz de esta película de serie B, cuál era su obligación.

Tal vez sean los hijos los únicos capaces de gritar aquello de que el rey está desnudo. Los que dispongan de ética personal y valentía, por favor, den un paso al frente. El Estado nos ha mentido durante 35 años, y cada SMS privado expuesto a la luz, evidencia más lo oscuro e intrincado de sus catacumbas.

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Equo: fácil de vender, difícil de comprar

Como afiliado, repartidor callejero de pasquines durante la campaña, y pesado oficial en reuniones de todo tipo sobre las bondades de Equo, puedo afirmar que Equo es un partido “fácil de vender, pero difícil de comprar”.

“Fácil de vender”, en el sentido de lo sencillo que resulta explicar la idoneidad de propuestas como la transición ecológica de la economía, aparentemente ideal, en un momento con un nivel de desempleo desbocado y peligro de colapso medioambiental. Crear empleo y luchar contra el cambio climático. ¿Quién no querría vender un producto así?

Sólo hay un problema. Una transacción de compra-venta requiere 2 partes de acuerdo, el vendedor y el comprador.  La honestidad y convencimiento del vendedor sobre las ventajas de su oferta es algo necesario, pero no suficiente.

Equo es un partido “difícil de comprar”. La ecología política se sostiene sobre una lógica antiproductivista, alejada del objetivo de crecimiento económico como verdad absoluta. Más allá de lo antinatural que pudiera resultar esto para la mayoría, el problema inherente es que asumir la ecología política obliga a una evolución en el comprador. Es más, le exige un acto de constricción: asumir su corresponsabilidad en la situación actual para cambiar su modo de vida.

“Más empleo y menos contaminación” es un lema con el que es fácil alinearse, pero no tan sencillo practicar: la bici exige más esfuerzo físico, la comida ecológica es más cara, separar basura ocupa espacio con múltiples bolsas en la cocina y los contenedores están lejos…

Son ejemplos banales, ridículos … y sin embargo cotidianos. Pequeños esfuerzos que contradicen el ideal de la sociedad actual: convenience. Inmediato, sin esfuerzo, gratis.

¿Cuántas personas son capaces de abandonar su zona de confort, y asumir su parte de culpa para iniciar el cambio sin que algo o alguien les fuerce a ello?

Si entendemos nuestra propia naturaleza, debemos asumir que en Equo somos y seremos un partido difícil de comprar. Y haciéndolo, tal vez podamos cambiar nuestra comunicación, para seducir a aquellos que además de simpatizar con la ecología política, se atrevan a evolucionar antes que el cambio climático o la desigualdad social les obligue a ello.

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